Hay un país en oriente
Hay un país en oriente
donde los niños aún sueñan,
pero lo hacen con juguetes tan avanzados
que se comportan como seres animados,
son muñecos virtuales con almas,
que respiran, comen y orinan,
demandan cariños, cuidados
y comunicación constante con sus dioses
que son frágiles niños
incapaces de atenderlos
a pesar de vivir para ellos,
perturbados por semejante locura
al confundir lo real con lo virtual
algunos niños se suicidan;
en ese país de oriente
aún quedan niños que piensan
que esas mascotas egoístas
sólo sirven para entretenerse,
en la imaginación de ellos
está la vacuna que erradique
ese absurdo de muerte y locura
mientras ellos existan
hay tiempo para la sintonía
de los afectos con la vida.
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