LA DIGNIDAD DE BAUDELAIRE
No caer tan bajo
para preservar su dignidad de poeta
era la satisfacción de Baudelaire,
convirtiendo con su corrosiva ironía
su desgracia en aval de su lucidez
despreciando la felicidad
aspiración cotidiana de las personas
cuyas inquietudes no son descubrir mundos,
ideas, ni siquiera estados de ánimo,
es posible que cuando se es feliz
se olviden los dolores de pasadas heridas
y que no broten de las entrañas creadoras
los furtos de la sensibilidad
y el talento de los poetas,
es posible que ser feliz
sea una sensación pasajera
que nos justifica en nuestra eterna lucha
en este mundo de supervivencia
donde la voz del poeta
transgresora, valiente y lúcida
transmite con ironía desgarradora
desde la atalaya de su desgracia
donde se consuela observando
que su voz la que brota de sus entrañas
a veces ayuda a mantener el equilibrio
y dar sentido a las vidas de sus iguales
aspirantes sin solución de una vida sosegada
en un mundo inhóspito, cruel y salvaje,
desde su aceptada y querida dignidad
el poeta es feliz a causa de su amarga experiencia
porque ésta hace surgir su poética
desahogando y aliviando su torturada vida,
pero caer tan bajo
es la suprema ilusión de los humanos
cada uno a su manera intenta llenar los espacios
que se van abriendo en sus existencias
los desgarros de su impuesta vida,
sólo la corrosiva ironía del poeta
se alegra de sus desgracias en esta vida
donde vivimos fugaces, a veces felices
y casi siempre atormentados por intentar serlo.
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