Mientras leo un diario
Mientras leo un diario
me llega la mirada
de un niño negrito
tras una alambrada,
en esa mirada endurecida
por la supervivencia del día a día
no tienen espacio los sueños
con juguetes y ambrosía
ni siquiera con tener techo
si no con comer cada día
o que le caiga del cielo un médico
que le vacune de disentería
para poder llegar a mañana
y ver el resplandor del sol
que duro e inclemente traspasa
su envejecido corazón.
0 comentarios